YslaMac

← YslaMac20 okt · 32 min

Mafiaboy: el adolescente que puso en jaque a Internet

Mafiaboy: el adolescente que puso en jaque a Internet20 okt32 min

En febrero del año 2000, algunas de las páginas web más importantes del mundo dejaron de estar disponibles. Yahoo!, Amazon, eBay y CNN, entre otras, sufrieron una serie de ataques que demostraron hasta qué punto Internet podía ser vulnerable. Detrás de aquella historia apareció un nombre inesperado: Mafiaboy, un adolescente canadiense que se convertiría en uno de los protagonistas más conocidos de la historia del hacking.

A finales de los años noventa, Internet todavía tenía mucho de territorio por explorar. La web estaba creciendo a toda velocidad, las empresas comenzaban a descubrir las posibilidades del comercio electrónico y cada vez más personas utilizaban la Red para informarse, comunicarse o comprar.

Había, sin embargo, una cuestión que no siempre recibía la atención necesaria: ¿qué ocurriría si alguien consiguiera dejar fuera de servicio algunos de los sitios más importantes de Internet?

En febrero de 2000, esa pregunta dejó de ser una hipótesis. Una serie de ataques informáticos provocó problemas de acceso en algunas de las grandes plataformas de la época. Las investigaciones posteriores condujeron hasta un adolescente de Montreal conocido en Internet como Mafiaboy.

Su historia, es mucho más que la crónica de un joven que consiguió llamar la atención de medio mundo. También es una historia sobre las debilidades de Internet, la dificultad de investigar los delitos digitales y la distancia que puede existir entre la reputación de un hacker y sus verdaderas capacidades.

¿Cómo se puede tumbar una página web sin entrar en ella?

Para entender lo que sucedió en el año 2000, conviene conocer primero una técnica fundamental en esta historia: el ataque de denegación de servicio distribuido, conocido por sus siglas en inglés como DDoS.

Imagina que tienes una pequeña tienda. Un día, miles de personas se presentan simultáneamente en la puerta, bloquean la entrada y ocupan todo el espacio disponible. Los clientes que realmente quieren comprar no pueden entrar, aunque la tienda siga teniendo sus productos y sus empleados estén trabajando con normalidad.

Algo parecido sucede con un ataque DDoS.

En lugar de permitir que los usuarios legítimos accedan a un servicio, el atacante provoca una avalancha de solicitudes o tráfico que consume sus recursos. El servidor puede acabar sin capacidad para responder y la página deja de estar disponible para el público.

La clave está en que no es necesario destruir los sistemas ni robar información para causar un daño im